martes, 4 de octubre de 2011

Formato Revista.

Investigación pensada presentaba bajo formato de revista.

Realizar actividad física es algo humano, natural, y necesario para todas las personas. Tomar los recaudos para no morir en el intento, o en el desarrollo de ella, también. En los gimnasios de Rosario la gente va a moldear su cuerpo, ejercitarse y, tal vez, desestresarce de la rutina diaria, para intentar llevar una vida medianamente sana, pero esta realidad se puede volver contradictoria si no se toman precausiones necesarias. Según la Ordenanza Municipal 4991, los gimnasios de la ciudad se encuentran obligados a realizarle estudios médicos a cada uno de sus asociados.
Antes de comenzar la rutina, deben estar acompañados por un profesional y ser advertidos de los riesgos que puede correr su salud y del cuál seguramente estén ajenos. La Ley (Ordenanza), es pasada por alto en el gimnasio situado en Francia y Tucumán.
Varios centros de actividad física de la ciudad, incumplen la Ordenanza al igual que "Oxígeno", nadie los ve, ni los inspecciona como debería. A nivel global, las noticias han demostrado que los riesgos pueden llevar a una persona a la muerte. La exigente rutina física que llevó adelante la actríz argentina Romina Yankelevich, los desórdenes alimenticios que tenía, y el estrés laboral al cuál se había sometido, dieron como resultado una muerte que era evitable. El 28 de septiembre de 2010, el mundo del espectáculo, todos los chicos argentinos que crecieron viendo Chiquititas y familiares junto con allegados de la popular y querida actríz, quedaron atónitos ante un hecho inesperado.
La falta de controles, el ausente acompañamiento médico o profesional a la hora de realizar gimnasia, se cobraron más víctimas que no fueron de conocimiento público: El siete de febrero de 2011, un estudiante falleció mientras hacía treeking en un cerro de Bariloche, la muerte súbita lo desplomó en el piso y el jóven perdió la vida en un viaje que para él tendría que haber sido inolvidable.
El 13 de febrero de este año, una jóven británica besó a su novio por primera vez en lo que sería una velada romántica y deseada para ambos, hasta que la muerte los sorprendió. Ese beso de amor, de un instante a otro se transformó en el beso de la muerte, como el que Judas le dió a Jesús momentos antes de entregarlo a los romanos para que sea crucificado.

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